Wednesday, January 30, 2008

Misoginia

Se la ve cabreada, y con toda la razón, a la escritora Elvira Lindo (la “mamá” de “Manolitos Gafotas”). Hay que ser unos hijos de muy mala madre y peor padre, es decir, unos auténticos hijos-de-puta (con todo respeto para las putas) para llamar a las mujeres que se manifestaban días pasados pidiendo una Ley de Plazos sobre el aborto “viejas” y “feas”. Con toda seguridad ninguno de esos energúmenos ha pasado, ni de cerca, por el horrible dilema que para una mujer supone el aborto. A una compañera mia de Facultad, sus bienpensantes padres la llevaron a la fuerza a Londres para abortar: se había quedado embarazada de su novio, siendo menor de edad; le costó años superar el trauma y volver a tener relaciones íntimas consentidas con un hombre. Otra amiga mia llevó a su hija, también menor de edad a abortar a escondidas de su marido; no se lo dijo jamás: caballero de misa diaria, estaba segura de que habría matado a su hija. Eso ocurría hace una decena de años, y seguimos con el mismo sangrante problema.

Entre los que insultan a las mujeres está el escritor que cita la Sra. Lindo, un misógino, tiralevitas y meapilas, de mal carácter, al que hace unos semanas oí decir en una tertulia televisiva que las clínicas abortivas eran mucho peor que los campos de exterminio nazis, todas las prostitutas unas viciosas, y las mujeres, en general, la encarnación del pecado; y se quedó tan pancho después de soltarlo… Desde luego hay algunos hombres a los que tiene que ser que se las cogen con papel de fumar, porque si no, no se explica… Sean felices, a pesar de todo. (HArendt)

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La mujer pare, la mujer decide

“Feas”, por Elvira Lindo

Pocas y viejas. Así, tan reveladoramente, definía el presidente de E-Cristians a las asistentes a las manifestaciones proderecho a una ley de plazos (no proaborto, por favor, porque no hay nadie que desee realizar una actividad tan traumática). Por si la definición no nos había herido suficientemente, el escritor Juan Manuel de Prada nos la explicó, con sorna, en una columna. Lo que ese despreciativo “pocas y viejas” encerraba era un adjetivo que saltaba, al parecer, a la vista: feas. Mujeres feas que habían sobrepasado la edad de procrear y que por tanto deberían esconderse en su casa para que la libido, tan sensible, de ciertos varones no se viera afectada. Bien es cierto que no se sabe que en la historia de las reivindicaciones callejeras haya nada escrito sobre la edad, el sexo, la belleza o la raza que deben cumplimentar los manifestantes, y que la presencia de estas mujeres maduras apoyando la libertad de las jóvenes no responde sino a un deseo de solidaridad que, por cierto, debería haberse contagiado a muchos hombres, que en este tipo de casos muestran su indignación de forma perezosa. ¿Qué culpa tienen de que la naturaleza dejara caer la responsabilidad sobre los hombros de ellas?

Pocas, viejas, feas. Se podría respetar casi todo, incluso la no aceptación del aborto, si no fuera porque esa defensa de “la vida” nunca se reduce a ese acto sino que encierra una idea despreciable de la mujer, que nunca parece ser adulta para decidir sobre su propio destino. Viejas, feas. Adjetivos que escupe la boca de aquel que entiende que sólo se ejerce la masculinidad rebajando a las mujeres. Palabras que se siguen escupiendo en esta España que a veces se expresa como hace cuarenta años. Y es que para que algo hubiera cambiado en nuestra esencia eterna este artículo debiera haber sido escrito por un hombre. (Diario El País, 30/01/08)

No se puede mostrar la imagen “http://www.madeingreen.com/es/images/amigos/ElviraLindo.jpg” porque contiene errores.
La escritora Elvira Lindo

Posted by HArendt in 20:40:14
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