Saturday, January 5, 2008

¡Feliz Cumpleaños, Señor!

Me sumo con toda cordialidad a las felicitaciones que mis compatriotas envían hoy al rey Juan Carlos con motivo de su setenta aniversario. El País de hoy celebra la efemérides con una semblanza del rey, algunos de los hitos de su reinado y los comentarios de varias personalidades españolas. Me quedo con las de la periodista Julia Otero y del líder político Santiago Carrillo. ¡Feliz Cumpleaños, Señor! (HArendt)

S.M. el rey Juan Carlos I de España

Cumpleaños en el palacio de la Zarzuela. Setenta años, treinta y dos de rey. Don Juan Carlos ha rehuido una celebración de su onomástica al estilo de otras casas reales. Su acto público más reciente ha sido la visita a las tropas en Afganistán.

Nació en Roma, donde su familia vivía en el exilio, un mes antes de lo previsto. Don Juan Carlos de Borbón cumple hoy setenta años, ytreinta y dos los ha vivido siendo rey de España. Para festejar una fecha tan redonda el Monarca no ha querido grandes celebraciones sociales como acostumbran a organizar otras casas reales, y sí una reunión familiar en el palacio de La Zarzuela, a la que asistirán los príncipes de Asturias, la infanta Elena, la infanta Cristina con su esposo Iñaki Urdangarín y los ochos nietos del rey. A la cita también están invitadas las hermanas de don Juan Carlos, doña Pilar y doña Margarita.

“Será una reunión estrictamente familiar, sencilla, como Su Majestad ha querido”, informó ayer un portavoz de la Casa del Rey. Eso sí, hasta palacio ya están llegando miles de felicitaciones de todo el mundo, de otras casas reales, de personalidades y de ciudadanos anónimos.

Don Juan Carlos sí ha querido, en cambio, con motivo de su 70º cumpleaños, reunirse con las tropas españolas destinadas en Afganistán, adonde acudió el pasado 31 de diciembre, como hizo cuando cumplió 60 años y visitó la misión española en Bosnia.

Durante el almuerzo celebrado en Camp Arena, sede de la Base de Apoyo Avanzado (FSB) de Herat, el Monarca recibió una fuerte ovación de las tropas. Don Juan Carlos se emocionó ante el reconocimiento de los soldados, tras un año en el que él mismo y la Monarquía han sufrido duros ataques de algunos grupos independentistas y de la derecha ultracatólica.

Y es que las turbulencias de la política española han afectado a don Juan Carlos en el último año, por lo que él mismo ha tenido que salir, en una situación sin precedentes, a defender el trono como garante de las reglas de juego democrático. Un año en el que en lo personal ha tenido que afrontar la separación de su hija mayor, la infanta Elena.

El rey ha querido reunirse con motivo de su aniversario con los representantes de las altas instituciones del Estado, aquellos que han formado parte de los 32 años de monarquía constitucional en España. Cuatrocientas personas están invitadas a la cena que ofrecerán los reyes el miércoles en el palacio de El Pardo. La Casa del Rey ha mandado invitaciones a los integrantes del actual Gobierno y a todos aquellos que formaron parte de los Gobiernos democráticos. También estarán en El Pardo aquellas personas que han representado a estas instituciones, así como los presidentes del Congreso y del Senado durante estos años de democracia, y los actuales líderes de los distintos partidos políticos y portavoces de las mesas de las dos Cámaras. Y los presidentes de las comunidades autónomas.

Mañana, 6 de enero, se mantiene la tradicional recepción de la Pascua Militar. A esa cita asisten el presidente del Gobierno, representantes de las máximas instituciones, del Estado Mayor de la Defensa, de los tres Ejércitos, de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, de la Guardia Civil y de la Hermandad de Veteranos.

En 25 días, el palacio de la Zarzuela celebrará otro cumpleaños con fecha redonda: el príncipe de Asturias cumple cuarenta años. (Mabel Gálaz, El País, 5/01/08).


“70 momentos en la vida y reinado de Juan Carlos I”


- 5-1-1938. Nace en Roma.

- 15-1-1941. Alfonso XIII abdica en su hijo el infante don Juan. Juan Carlos se convierte así en heredero de la Corona.

- 1941. Recibe el gran maestre de la Orden del Toisón de Oro.

- 9-11-1948. Llega a España.

- 1955. Inicia su formación militar.

- 1960 y 1961. Desarrolla estudios universitarios y se traslada a vivir a la Zarzuela.

- 14-5-1962. Se casa en Atenas con la princesa Sofía.

- 20-12-1963. Nace la infanta Elena.

- 13-6-1965. Nace la infanta Cristina.

- 30-1-1968. Nace el príncipe Felipe.

- 22-7-1969. Franco le propone ante las Cortes como sucesor.

- 23-7-1969. Don Juan Carlos jura ante las Cortes y recibe el título de Príncipe de España.

- 20-11-1975. Muere Franco.

- 22-11-1975. Es proclamado Rey de España.

- 25-11-1975. Indulto general por su proclamación.

- 27-11-1975. Ceremonia de exaltación al trono en la iglesia de San Jerónimo.

- Del 31-5 al 6-6 de 1976. Primer viaje de Estado a República Dominicana y EE UU.

- 3-7-1976. Elige a Adolfo Suárez presidente del Gobierno.

- 15-12-1976. Referéndum de la Ley de Reforma Política.

- 27-3-1977. Firma una decreto por el que se concede una amnistía general.

- 9-4-1977. Se legaliza el PCE.

- 14-5-1977. Don Juan, conde de Barcelona, renuncia sus derechos dinásticos.

- 15-6-1977. Se celebran las primeras elecciones democráticas.

- 6-12-1978. Se aprueba la Constitución.

- 19-1-1980. Llegan al Monasterio del Escorial los restos mortales de Alfonso XIII.

- 3-2-1981. En la Casa de Juntas de Gernika, parlamentarios de HB interrumpen con el Eusko Gudariak.

- 23 y 24-2-1981. Interviene para frenar el intento de golpe de Estado.

- 20-5-1982. Recibe el Premio Carlomagno.

- 30-5-1982. España ingresa en la OTAN.

- 31-10-1982. Don Juan Carlos recibe a Juan Pablo II. Primera visita oficial de un papa a España.

- 10-5-1984. Primer jefe de Estado español que visita la URSS.

- 20-12-1984. Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense.

- 1-1-1986. España ingresa en la Comunidad Europea.

- 2-3-1986. Se aprueba en referéndum la permanencia de España en la OTAN.

- 20-6-1986. Los Reyes viajan a Barcelona tras el atentado de Hipercor.

- 22-9-1986. Reclama la soberanía de Gibraltar en la ONU.

- 18-7-1991. Primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara (México).

- 30-10-1991. Conferencia de Paz para Oriente Próximo en Madrid.

- 1992. Juegos Olímpicos en Barcelona y Expo en Sevilla.

- 1-3-1993. Muere don Juan.

- 7-10-1993. Por primera vez un jefe de Estado extranjero interviene en la Asamblea francesa.

- 8-10-1993. Visita histórica a Israel.

- 18-3-1995. La infanta Elena se casa en Sevilla.

- 9-8-1995. Detenidos tres etarras que preparaban un atentado contra el Rey.

- 7-8-1996. Los Reyes visitan a las víctimas de la riada de Biescas.

- 4-10-1997. La Infanta Cristina contrae matrimonio.

- 25-5-1998. Primer viaje de Estado a Grecia, país natal de la Reina.

- 7-7-1998. Nace el primer nieto varón de los Reyes, el prícipe Felipe.

- 2-10-1998. Primer jefe de Estado recibido en el Senado y la Cámara de Diputados de Italia.

- 29-9-1999. Nace el primer hijo de los duques de Palma, Juan.

- 14-11-1999. Primera visita de un monarca español a Cuba.

- 2-1-2000. Muere en Lanzarote la madre del Rey, doña María.

- 9-9-2000. Nace Victoria, segunda hija de los duques de Lugo.

- 22-11-2000. 25º aniversario de su proclamación.

- 6-12-2000. Nace el segundo hijo de la infanta Cristina.

- 1-4-2001. Los Reyes refuerzan la identidad hispana de EE UU visitando varios estados de ese país.

- 30-4- 2002. Nace el tercer hijo de los duques de Palma.

- 28-5-2003. Los Reyes y el Príncipe presiden el funeral por los 62 muertos del Yak-42.

- 11-3-2004. El Rey sigue desde su despacho los acontecimientos del 11-M. La Familia Real visita a las víctimas.

- 22-5-2004. Se casa el Príncipe con Letizia Ortiz.

- 5-5-2005. Nace la cuarta hija de los duques de Palma.

- 31-10-2005. Nace la Infanta Leonor.

- 4-7-2006. Los Reyes asisten al funeral por las 43 víctimas del Metro de Valencia.

- 29-4-2007. Nace la segunda hija de los Príncipes

- 15-6-2007. 30 aniversario de las primeras elecciones democráticas.

- 13-09-2007. Grupos radicales queman fotografías del Rey.

- 5 y 6-11-2007. Primera visita a Ceuta y Melilla.

- 10-11- 2007. Espeta al presidente de Venezuela Hugo Chávez: “¿Por qué no te callas?”, en la Cumbre Iberoamericana.

- 13-11-2007. Los duques de Lugo se separan.

- 31-12-2007. Visita a las tropas españolas en Afganistán.


“Cumpleaños en el palacio de La Zarzuela”

“Entrañable, elástico, protector…” Políticos, empresarios, deportistas y artistas ensalzan al rey Juan Carlos.

Con motivo del 70 cumpleaños del Rey, 21 personalidades de distintos ámbitos felicitan a través de EL PAÍS al Monarca y resaltan su papel en 32 años de reinado.

J. L. RODRÍGUEZ ZAPATERO: “Me siento afortunado de trabajar a su lado”. “Majestad. Sus 70 años de vida contienen el periodo más fecundo de la España contemporánea. Mi generación le está profundamente agradecida por haber podido nacer a la vida civil en democracia, Y yo me siento personalmente afortunado de estar trabajando a su lado. Por eso sé de primera mano cuánto le debemos todos los españoles. Felicidades, Majestad y espero que comparta muchos días como éste con su familia”.

MARIANO RAJOY: “Una garantía de estabilidad institucional”. “Aprovecho la ocasión que me brinda EL PAÍS para trasladarle en mi nombre y en el de millones de españoles mi más cariñosa felicitación y para animarle a que siga trabajando muchos años por España como lo ha hecho hasta ahora. Su presencia ha significado una garantía de estabilidad institucional y seguridad para todos los españoles. 70 años es una cifra redonda, como redondo ha sido hasta ahora su reinado. Tenemos muchas metas que afrontar en el futuro y su presencia es una garantía de esfuerzo y unidad de todos los españoles, la mejor manera de conseguirla. Felicidades”.

IKER CASILLAS: “Es una persona entrañable”. “Felicidades. Que se lo pase bien y que cumpla muchos más. Yo he tenido la oportunidad de conocerle personalmente y sé que es una persona entrañable”.

NURIA ESPERT: “Un magnífico trabajo diplomático”. “Señor, aprovecho la oportunidad que me brindan de felicitarle en el día de su cumpleaños para agradecerle el magnífico trabajo diplomático que usted y su esposa, doña Sofía, realizan día a día, dando a conocer en el exterior el cambio profundo y benéfico que se está operando en nuestro país”.

FLORENTINO PÉREZ: “Una de las democracias más sólidas”. “Felicidades, Majestad. Sus 32 años de reinado han sido una de las etapas más importantes de la historia de España. Por eso hoy gozamos de un país moderno y de una de las democracias más sólidas”.

CÉSAR ALIERTA: “Envidiable prestigio internacional”. “Su Majestad el Rey ha jugado un papel clave en el área de las relaciones internacionales, y muy especialmente en Latinoamérica, región con la que siempre le han unido lazos de afecto recíproco. Ha sido el primer embajador de España Siempre nos hemos sentido apoyados por su trabajo y su dedicación. Desde el ejercicio de la más alta responsabilidad del Estado, ha dotado a España y a la Corona de un envidiable prestigio internacional. Es un honor poder felicitarle en su 70 cumpleaños. Y también agradecerle cuanto está haciendo por España”.

SANTIAGO CARRILLO: “El mérito de un viraje radical”. “Felicitar a don Juan Carlos en este 70 aniversario sería un asunto de puro trámite si no hubiera que reconocerle el mérito de haber impreso en la institución monárquica un viraje radical en lo que había sido la historia de la Monarquía en este país. Ese viraje que ha consistido en independizarse de la derecha, de la jerarquía de la Iglesia y de los poderes fácticos que la condicionaron en el pasado. Por eso, los republicanos podemos felicitar hoy a Juan Carlos sin ninguna reserva”.

ANTONIO GAMONEDA: “Felicidades, Majestad”. “Si Vuestra majestad es feliz, significará que lo somos también los españoles. Felicidades, Majestad”.

ÁLVARO POMBO: “Ver al Rey me pone de buen humor”. “Ver a Su Majestad el Rey en televisión o, una vez al año, en el almuerzo en Palacio, en abril, en persona, o en la Real Academia Española, me pone de buen humor. Me parece resilient, resistente, elástico. Es dos años mayor que yo. Con los años ha ido cada vez más acercándose a nuestra difícil y agobiada juventud de entonces, a nuestra compleja madurez de ahora. Feliz cumpleaños, Juan Carlos I, Rey de España”.

MANUEL FRAGA: “70 años de paz y renovación”. “Con razón alguien ha hablado del Año del Rey. 70 años de contribución acertada y oportuna a la paz, a la renovación de España y a su prestigio mundial. Feliz cumpleaños, Majestad” .

PEDRO DUQUE: “Usted, Majestad, ha sabido hacerlo”. “Hoy en día ninguna institución se da por segura, y para mantener una posición como la del rey Juan Carlos hay que merecérselo cada día. Él ha sabido hacerlo, y le deseo muchos años más y a nosotros también”.

MONSERRAT CABALLÉ: “Salvó la democracia para todos los españoles”. “El Rey de España es quien salvó la democracia para todos los españoles. Gracias, Majestad, por dejarnos sentir nuestras raíces y permitir que, la convivencia en el futuro sea la unión de todos bajo vuestra guía”.

ARANTXA S. VICARIO: “El mejor embajador en el mundo”. “Siempre constaté durante mi carrera deportiva su apoyo, ya con su presencia o bien mediante llamadas personales. Señor, usted es el mejor embajador que tiene España en el mundo”.

JULIA OTERO: “Se pude ser republicano y monárquico”. “Se puede ser racionalmente republicano y sentimentalmente monárquico. Los elogios más sinceros al Rey los he oído, en los 25 años que llevo entrevistando, a las personalidades más significativas de la izquierda española, o sea, los republicanos por convicción. La extrema derecha y otros radicales, a muchos nos están empezando a hacer monárquicos, incluso racionalmente”.

EMILIO BOTÍN: “La expansión no hubiera sido posible sin el Rey”. “La Corona ha sido una pieza clave en el proceso de democratización del país. España es hoy un actor fundamental en el ámbito internacional, y las empresas españolas hemos alcanzado una presencia en el exterior impensable hace años. Esta expansión no hubiera sido posible sin el papel impulsor e integrador que ha jugado la figura del Rey”.

ÁNGEL GABILONDO: “Su fiesta también es la nuestra”. “Hacerlo bien siempre es más difícil de lo que cabe imaginar, incluso ser Rey. Ser jefe del Estado tampoco debe ser sencillo, y tomar posición a favor de la Constitución y de la democracia en momentos complejos y delicados, menos aún. Y llegar a cumplir 70 años con ilusión y decisión es además un éxito personal, de salud y de vida. Su fiesta es también la nuestra”.

BALTASAR GARZÓN: “Gracias por proteger la Constitución”. “Sepa que es un honor poder felicitarlo y decirle que los españoles le agradecemos la labor que hace como protector de la Constitución y defensor de la democracia, haciendo posible la convivencia en una España plural y diversa, llena de fuerza y que lucha por un futuro en paz”.

VALENTÍN FUSTER: “Le deseo que su buena salud continúe”. “Afortunadamente, su majestad no ha tenido que consultarme acerca del estado de su corazón. Le deseo que su buena salud continúe. Muchas felicidades en su 70 cumpleaños, y, sobre todo, por lo que Sus Majestades han representado y siguen representando para el país”.

IGNACIO S. GALÁN: “Felicidades por modernizar la economía”. “Como español quiero felicitar a su Majestad por su visión y dedicación en la ardua labor de transformar y modernizar las estructuras económicas de España, un país que ha vivido el mayor periodo de crecimiento de la historia. Como empresario resaltar la enorme vocación de servicio de su Majestad que, gracias a sus relaciones internacionales, ha ayudado a la expansión de las empresas españolas”.

CARLOS FUENTES: “Su herencia es el respeto a la pluralidad”. “El rey Juan Carlos le dio espacio político a todas las fuerzas democráticas de España. Su herencia es el respeto a la pluralidad española. Es un legado que nos concierne a los hispanoamericanos, en vísperas de un bicentenario que debe encontrarnos unidos en lo esencial y respetuosos de las diferencias”.

JUAN LUIS ARSUAGA: “Muchas felicidades”. “Muchas felicidades después de tantos años que hemos pasado juntos.”

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¿Quiénes son los locos?

El pasado 26 de diciembre, el diario El País publicaba un interesante artículo del joven escritor y periodista peruano Santiago Roncagliolo, titulado Rock en el frenopático, sobre la experiencia con enfermos de esquizofrenia que se lleva a cabo en el Hospital Borda de Buenos Aires, utilizando como terapia la emisora Radio La Colifata que dirigen los mismos enfermos internos en la institución. El artículo de Roncagliolo, aparte de poner en cuestión la existencia de las propias instituciones psiquiátricas de internamiento, comenta la experiencia que para los enfermos del Hospital Borda supuso la visita, actuación y trabajo con los internos del cantautor francés de origen español Manu Chao.

Sobre esta misma experiencia de Radio La Colifata he encontrado un emotivo reportaje que en agosto de 2005 publicó el suplemento El Semanal, también de El País, titulado Vaya locura de radio, y escrito por Mercedes de la Rosa, que ayuda a entender mucho mejor el alcance de esta experiencia terapéutica, experiencia que ha tenido reflejo en España a través de las ondas de Radio Nikosia, protagonista habitual del programa estrella de la Cadena SER que conduce cada tarde la periodista Gemma Nierga. La pregunta clave es, entonces,  ¿quiénes son los locos? ¿los que están dentro o los que están fuera?  Y la respuesta no parece estar tan clara… Sean felices. (HArendt)

No se puede mostrar la imagen “http://www.alfaguara.santillana.es/upload/noticias/santiago_roncagliolo.jpg” porque contiene errores.
   El escritor peruano Santiago Roncagliolo


“Rock en el frenopático”, por Santiago Roncagliolo.

En un hospital psiquiátrico de Buenos Aires se realiza semanalmente un programa de radio, ‘La Colifata’, por parte de los internos. Tratan de demostrar que los centros no protegen a los de dentro sino a los de fuera

Soy el doctor Villa del hospital Borda, y he venido a manifestarme contra los trasplantes de órganos. Definitivamente, no hay un corazón exactamente igual a otro. Ni un riñón igual a otro. En consecuencia, los trasplantes deberían estar prohibidos. La igualdad, señores, es una utopía. Si no existe entre los hombres, ¿cómo va a existir entre los órganos?

El argumento del doctor Villa contra los trasplantes es estrambótico, pero el propio doctor lo es aún más: lleva un gorro rojo y una vieja chaqueta tachonada con quemaduras de cigarrillo. Le faltan dos dientes. Y es que en realidad, Villa ni siquiera es médico sino interno del hospital psiquiátrico José Borda, el centro público más importante de Buenos Aires, donde lleva cuatro años siguiendo tratamiento contra la esquizofrenia.

El hospital Borda parece el escenario de una película de terror, y de hecho, lo ha sido. La dictadura militar lo usó como centro de detención clandestino y quemó en sus hornos a desaparecidos. Su gran edificio central ostenta la estética fascista típica de las obras públicas peronistas, y bajo sus ventanas se acumulan las marcas de humedad. Frente a la capilla hay una estatua tamaño natural de la Virgen María recibiendo el cuerpo muerto de Jesucristo. En la puerta, me topo con un patrullero que lleva a un hombre desnudo y tatuado hacia la penitenciaría para locos peligrosos, un recinto con muros de 12 metros de altura y alambre de púas.

Hoy, no obstante, una inesperada multitud se agita en el patio trasero del manicomio. Aparte de los enfermos con la mirada perdida y los enfermeros vestidos de blanco, se aglomeran casi 300 jóvenes fumando cigarrillos y bebiendo mate. Muchos de ellos llevan dreadlocks en el pelo. Algunos lucen camisetas de grupos de rock. Ninguno parece mayor de 25 años. La escena recuerda más al festival de Woodstock que a una institución mental. En realidad, estos chicos no han venido a visitar a ningún interno, sino a ver a Manu Chao.

Manu es el invitado de hoy en la radio La Colifata, que todas las semanas transmite un programa hecho por los pacientes del hospital Borda. La lista de invitados al programa incluye a gente como Francis Ford Coppola, pero para los internos, el cantante es especial. En su último videoclip, Rainin’ in paradise, dirigido por Emir Kusturica, reclutó como coprotagonistas a tres pacientes. Ahora piensa quedarse unos días en los patios grabando a los voluntarios con un estudio móvil. Y no le faltarán voluntarios con experiencia: la radio lleva más de 15 años poniendo en las ondas a personas con disturbios psiquiátricos.

Durante las primeras emisiones de la radio -me explica una de las productoras-, los locos trataban de ocultar su locura y fingir normalidad. Querían hacer lo que consideraban necesario para ser aceptados. Hablar como los demás. Progresivamente, fueron descubriendo que la radio los acepta como son, que precisamente se trata de poner en antena su voz real. Y finalmente, esa voz empezó a ser emitida en programas de gran audiencia, como el de Lalo Mir. Eso mejoró significativamente su autoestima. Estar recluidos, apartados de la sociedad, produce en ellos la sensación de ser despojos, gente que no tiene derecho a comunicarse con el exterior. Pero las ondas radiales atraviesan los muros.

Después del alegato del doctor Villa, llega la sección deportiva del programa. Un paciente narra los partidos de la jornada y comenta los resultados. Se indigna con la actuación del Lanús y critica la actitud de los hinchas del Boca Juniors. Hasta ahí, todo parece normal, salvo porque es sábado. Esos partidos aún no se han jugado. El cronista está contando el futuro.

Los “colifatos” no sólo son un proyecto terapéutico. Tienen un objetivo social mucho más ambicioso, que puede sonar incluso paradójico: quieren la desaparición de los manicomios. Para ellos, los centros de internamiento no cumplen una función curativa, sino aislante. No protegen a los de dentro, sino a los de afuera: los ciudadanos no queremos ver a los locos. Nos disgusta que aparezcan desnudos mientras cenamos en una terraza. Nos repugna que se pongan a llorar encima de nuestro coche. Los manicomios guardan una parte de nuestra sociedad que no queremos reconocer, y la atiborra de pastillas para adormecerla. Con ese sistema, se ahorra bochornos a los de afuera, pero se condena a los de adentro al exilio, y por lo tanto, se impide su curación.

Quizá ni siquiera hay algo que curar. Según el fundador de la antipsiquiatría, Thomas Szasz: “La noción de enfermedad mental se emplea hoy en día sobre todo para confundir y justificar hábilmente los problemas existentes en las relaciones personales y sociales, tal como la noción de brujería fue utilizada con igual fin desde comienzos de la Edad Media hasta bastante después del Renacimiento”. En efecto, los residentes de los hospicios han ido cambiando durante la Historia: en el siglo XV, las viudas y los borrachos eran carne de asistencia social y llenaban los pabellones que hoy llamamos psiquiátricos, que congregaban a todo el que no pudiese hacerse cargo de sí mismo por cualquier causa.

El sistema, tal como lo conocemos, comenzó a forjarse en el siglo XIX, cuando se inició la urbanización a marchas forzadas. Hasta entonces, en el mundo rural, las familias aún podían convivir con sus parientes extravagantes. Pero la mudanza masiva a las ciudades hizo imposible compartir espacio con ellos. Puedes tener a un primo psicótico aullando en una cabaña campestre, no en un edificio con 300 vecinos. El exceso de demanda obligó a determinar criterios más estrechos para justificar la reclusión. Paralelamente, el vertiginoso desarrollo de la medicina creó la ilusión de alcanzar los mismos logros en la mente que en el cuerpo.

Hoy en día, conviven dos maneras de entender la locura. La primera asume que los disturbios mentales son disfunciones químicas del sistema nervioso y, por lo tanto, se pueden tratar con medicinas. La segunda sostiene que todos podemos cruzar en cualquier momento la delgada línea que marca el límite de la cordura, pero que no hay por qué temerle a eso. Según esta teoría, lo que consideramos enfermedad es sólo una extrema sensibilidad respecto a algunos hechos. Para que esa sensibilidad no dañe al afectado ni a su entorno, lo mejor es reforzar sus vínculos en vez de cortarlos.

Eso es lo que sostienen La Colifata, y por cierto, muchas otras iniciativas: en España existe Radio Nicosia, una hermana menor de la argentina. En Italia, un programa de la Sanidad Pública organiza campeonatos de fútbol para esquizofrénicos. A los jugadores, formar parte de un equipo con un objetivo común -el gol- les ayuda a reconstituir su capacidad de integrarse en un grupo social, a tolerar mejor la frustración y a abandonar su encierro interior.

Y funciona. Durante el programa de hoy, frente a todo este público joven, los pacientes hacen gala de una lucidez mayor que la que solemos encontrar en los medios de prensa masivos. Algunos se quejan por la guerra de Irak. No entienden qué clase de problema se puede arreglar con una invasión militar. Otros le preguntan a Manu Chao por sus procesos creativos. Uno hace una imitación de Hugo Chávez. Los cuerdos manejamos una serie de máscaras que nos permiten parecer funcionales ante los demás. Los locos -como los niños- parecen más auténticos, más libres. En un momento, un chico del público le pregunta a su novia:

-Che, éstos tienen una lucidez absoluta ¿será que estamos todos locos?

Ésa es la reacción que quieren provocar los creadores de la radio. Según ellos, la desaparición de los manicomios no es una meta utópica sino muy pragmática: el Estado gasta mucho dinero en instituciones psiquiátricas pero sólo agrava los disturbios mentales. Con menos pastillas y más programas de reinserción, los internos serían más felices y saldrían más baratos. Pero para eso, es necesario cambiar la sociedad: desestigmatizar la locura y que deje de ser un tabú. El peor enemigo es el miedo.

Al terminar el programa, uno tras otro, los pacientes agradecen a la nueva y nutrida audiencia que Chao les ha regalado. Todos estos chicos están dialogando con ellos, y descubriendo lo cerca que están de estas personas. Quizá algunos vuelvan, y sin duda, muchos descargarán las ediciones del programa que se pueden oír gratuitamente en Internet (www.lacolifata.org). Para los pacientes, eso es lo más importante. Como dice uno de ellos en el aire:

-Gracias a Manu Chao por venir, pero no porque sea famoso. Da igual que sea famoso. Gracias por venir. Gracias a todos los visitantes de hoy por venir. Esperamos volver a verlos, aunque no venga ningún famoso.

http://www.elpais.com/recorte/20050814elpepspor_4/LCO340/Ies/Salida_parte.jpg
   Internos del Hospital Borja de Buenos Aires

“Vaya locura de radio”, por Mercedes de la Rosa.


Comenzaron a emitir hace 14 años. Y se han convertido en todo un fenómeno social, con gran éxito de público en Argentina, y cuyo modelo se extiende a otros países. Radio Colifata, hecha en el patio de un psiquiátrico, da voz a los marginados y hace dudar sobre quiénes son los locos.

Hace 14 años, un estudiante de psicología grabó a un grupo de enfermos mentales hablando sobre la locura en un neuropsiquiátrico de Buenos Aires. Aquella experiencia se transformó poco después en LT22 Radio La Colifata, la primera radio en el mundo hecha desde un hospital psiquiátrico por sus internos. Hoy, La Colifata, además de una radio terapéutica, es un modelo que ha sido exportado a distintos países del mundo y un fenómeno que ha trascendido las ondas.

“Mi nombre es Néstor. He estado varias veces interno, y después de lo que he visto me doy cuenta de que lo más lindo es la locura”. Son las 14.30, y, como cada sábado a esta hora, en el patio del hospital neuropsiquiátrico Borda, de Buenos Aires, empieza un nueva emisión de LT22 Radio La Colifata. Suena la sintonía de entrada, un animado tema que Manu Chao grabó especialmente para ellos. Se oyen vítores y aplausos entre el público, y un grupo de espontáneos sale a bailar. Suena la careta de entrada: “LT22 Radio La Colifata, rompiendo muros”. A los mandos, Alfredo Olivera, psicólogo bonaerense y padre del proyecto. Un gran árbol preside la explanada donde está situado el estudio: es el único pulmón de oxígeno entre los fríos, simétricos y enormes edificios de hormigón.

Miqui, el locutor oficial, y Olivera dan la bienvenida a los oyentes y al público que, entre familiares, amigos y curiosos, se concentra cada sábado en el patio del Borda. “Reloj no marques las horas…”: es el Momento romántico de Enrique Moressi (Enrique Bolero, tal y como le conocen en la radio). El cantante melódico invita a Julio, Triniti, Néstor y Hugo –otros colifatos– a cantar con él. El grupo de amigos de La Colifata de Madrid le ha mandado un cd con las melodías de sus boleros favoritos y no cabe en sí de la emoción.

El equipo técnico que hace posible La Colifata es sencillo: un par de discmans, varios micros, una pequeña mezcladora, decenas de cd y una pizarra verde donde se anota la escaleta del programa. El equipo humano, aunque también pequeño –dos psicólogos, una periodista y una trabajadora social–, logra resultados excelentes. Sábado tras sábado hacen posible este saludable espacio, a pesar de no recibir remuneración alguna por ello. Alfredo, las dos Lauras y Micaela son el alma silenciosa del proyecto; la inercia que no se ve y apenas se escucha, pero que guía, con paciencia y psicología, a los cerca de 40 colifatos –así se autodenominan los propios locutores– que, entre internos y ex internos del Borda, dan vida a esta radio.

El primer contacto de Alfredo Olivera con el Borda fue a través de un vídeo de una organización que trabajaba allí. Quedó impactado. El hospital neuropsiquiátrico José Tiburcio Borda es uno de los tres hospitales del Estado para enfermos mentales en la ciudad de Buenos Aires, y con un presupuesto para 500 internos viven más de 1.000. A un alto porcentaje de ellos se les ha dado ya el alta médica y podrían irse, pero no tienen adónde. La mayoría de sus familiares los ha abandonado por ser locos. “Yo me siento más seguro aquí dentro que fuera”, explica Julio Díaz, un colifato de 37 años que estuvo interno y lleva más de un año en una casa de acogida. “Yo ya estoy habituado a esto”, confiesa otro. “Llevo 16 años y me siento bien. No puedo afrontar la vida fuera”. Un oyente del público interviene: “Yo estuve aquí varias veces y ahora estoy fuera. Trata de luchar, la vida fuera es mejor”.

Así funciona La Colifata: unos hablan de sentimientos, y otros, de política o de fútbol; hay quien reflexiona sobre el mundo, quien canta, lee poemas, baila o se ríe, quien retransmite desde su delirio, quien se derrumba y quien aconseja. Hay espacio para la expresión de todos, sea cual sea su forma o intensidad. “A veces siento que mi vida es una mierda, y aquí estoy, dentro”. Quien habla es Jagger, un joven de 24 años de grandes ojos verdes, en los que se adivina la fuerte medicación que rige su vida. Se desmonta y llora. Su nombre no es casual: el colgante de labios carnosos que lleva atado al cuello y su manera de bailar delatan su debilidad por los Rolling. Él mismo se rebautizó. “¿Alguien quiere decirle algo a Jagger?”, pregunta Olivera desde la mesa de mezclas. “Sí, yo”, agarra el micro un espontáneo. “Tienes que creer en ti mismo, y ya verás cómo este momento que estás pasando, ¡pasará!”.

Alfredo tenía la edad de Jagger cuando, tras ver aquel vídeo y siendo aún estudiante de psicología, empezó como voluntario en el hospital. “Lo que más me impactó fue el estado de abandono y aislamiento en el que vivían los pacientes”. Un día le propusieron ir a una radio a hablar sobre la locura y pensó que quienes mejor podían hacerlo eran quienes la sufrían. Olivera puso como condición hacer más de una emisión. Grabadora en mano se fue a hablar con los enfermos, y así, recuerda, “en un proceso invertido, y sin saberlo, nació La Colifata”. El nombre de la radio salió poco después, cuando los propios internos eligieron Colifata entre una lista de 40 nombres, que en lunfardo –dialecto porteño– quiere decir loco en tono cariñoso.

La Colifata surge como una columna de expresión y de opinión para incluir la voz de aquellos que han sido excluidos socialmente. De ahí su lema: “Rompiendo muros”. La radio es, por un lado, clínico-terapéutica con los pacientes, ya que les permite paliar el sufrimiento a través de la palabra, y por otro, desestigmatizante con la sociedad respecto a la palabra loco.

El programa avanza y los internos deambulan alrededor del estudio central. Algunos van vestidos; otros, no. Andan sin ver. La mayoría hablan solos, fuman, beben mate y se ríen a carcajadas. Sólo ellos saben de qué. La Colifata está abierta a todos, sólo han de pedir la palabra.

Los coordinadores de la radio tratan de que cada colifato recupere ese lugar en el mundo precisamente a través del delirio que les apartó de él. “El delirio es como si te estuvieras cayendo por un precipicio y te agarraras a algo”, explica Olivera. Así, en las emisiones hay espacios para corresponsales que hablan desde el cielo, desde la Tierra, desde Júpiter; para cantantes melódicos, doctores, filósofos o pajaritos. Horacio Surur, El Guerrero de la Luz, ingresó en el Borda con varios intentos de suicidio; quería morir de sobredosis como su héroe, Jimi Hendrix. “De pozos como éste sólo se puede salir cuando se recupera la palabra”, opina Olivera. Laura, psicóloga de La Colifata, explica que para ellos la idea de curar no pasa por normalizar a los colifatos para que todos sean iguales. El corresponsal desde Marte interviene: “La Tierra está mal porque hay guerras, hay hambre, hay frío, hay tristeza, hay dolor… Yo sé, como marciano que soy, que todo eso va a cambiar porque hay un Dios que nos quiere mucho. En la Tierra hay desunión, en Marte lo único que hay es amor”.

Mientras prepara la próxima canción, Olivera anima a los locutores a que hablen sobre salud. Hugo López, un colifato de 70 años, la define “no sólo como ausencia de enfermedad, sino como un abanico de cosas: salud mental, cultural, espiritual; salud como dignidad del ser humano”. Para Silvina, la abogada, “salud es felicidad, paz, gozo, ganas de vivir; uno pierde todo eso cuando está enfermo, de la cabeza o de lo que sea”. La Organización Mundial de la Salud define salud mental como “la adaptación de un individuo a una vida útil en su medio social”, e indica que entre el 15% y el 20% de la población mundial sufre algún tipo de trastorno mental. “Salud es lo que estamos haciendo ahora en este momento, ¿hay algo más saludable que esto?”, pregunta un colifato. “Yo, contra más colifato soy, más saludable me siento”. Vuelve a sonar música, una versión en cumbia de Comandante Che Guevara. El patio se transforma en una animada pista de baile.

Olivera recuerda con cariño la primera emisión. Al poco, una emisora les donó un equipo y empezaron a emitir en directo los sábados desde el hospital. Hoy, además del directo, 50 emisoras de todo el país, entre ellas las de más audiencia, públicas y privadas, emiten microprogramas –fragmentos editados de tres a cinco minutos– que escuchan millones de personas. La Colifata también ha hecho televisión: el programa La Colifata TV, que se emitió en Telefé y tuvo dos millones de espectadores, y un espacio dentro de Saludarnos, de Canalsiete.

Está oscureciendo y, tras el Momento boliviano de Eber Beltrán, el corresponsal desde el cielo, le toca el turno a El Hombre Desconocido y sus Reflexiones: “Leí en un artículo que, quien no tiene cariño de su madre de niño, puede tener locura. Hay gente que no ha tenido oportunidad de ser amada y por eso queda resentida para toda la vida”. El Hombre Desconocido dejó el Borda y ahora vive en una pensión. Trabaja de reidor profesional en un programa –dos horas a la semana por 150 pesos (unos 40 euros)–. Una vez más, salen sentimientos, confesiones, rabia, frustraciones, risas y tristeza. Cada emisión colifata es de una intensidad emocional de alto voltaje.

El cartero electrónico: Eduardo Codina.

Necesita tener su gorra roja de Coca-Cola en la cabeza para funcionar. Puede paralizar cielo y tierra si no la encuentra, y no retomar actividad alguna hasta que se la vuelve a colocar. Eduardo es experto tecnológico: puede hacer funcionar cualquier aparato sin haberlo visto ni utilizado nunca. En La Colifata es el responsable de contestar los correos electrónicos de los oyentes en su espacio Acuse de recibo. También se ocupa de vender, vía e-mail, el cd Siempre fui loco, que Manu Chao y artistas catalanes grabaron especialmente para La Colifata y del cual reciben parte de los beneficios. Eduardo tuvo una enfermedad de pequeño, y las secuelas le llevaron al Borda. Pero no le gusta hablar de esa época. Desde que perdió la casa en que vivía con su madre, duerme en la calle y lleva su vida a cuestas: tres enormes bolsas de plástico.

El locutor oficial: Miqui.

Dice que fue soldado en la guerra de las Malvinas, con el Batallón 5 de Corrientes, y que aún conserva la medalla de honor. “Creemos que allí se vino abajo”, explica Laura, psicóloga de La Colifata. Desde hace un tiempo, Miqui dice que es actor de riesgo y cuenta que ha participado en 14 películas. “Hoy me han llamado para decirme que Gurka, la película en la que hice de guionista y actor, ha sido elegida para un festival de Canadá”. “Es verdad que hizo una obra de teatro”, dice la coordinadora, “pero lo de la película nadie sabe si es cierto”. Miguel Ángel Boezio es el corresponsal oficial de La Colifata; él mismo ha diseñado un carné que lo avala como tal. Estuvo 15 años interno en el Borda, y desde hace un tiempo está fuera y trabaja en una carnicería.

La abogada: Silvina de la Moneda.

“Yo estudiaba derecho en la Universidad de Buenos Aires”, explica Silvina a un visitante. Su interlocutor la mira escéptico. Es verdad que Silvina era estudiante de derecho cuando su madre murió en 1996 y tuvo su primera crisis. Hoy es la abogada de La Colifata y responde a las consultas. Es la mujer de las mil voces y juega a meterse en distintos papeles. A veces se transforma en femme fatale; otras, vuelve a ser una niña inocente; de repente habla con aire coqueto o se convierte en una mujer dura. “Es inútil que muera tanta gente en la guerra. La guerra no lleva a ningún camino”, dice contundente. “Pienso que Estados Unidos tiene mucha soberbia, y a mí la gente soberbia no me gusta. Bush piensa que es Dios, y eso está mal”. Silvina es parte del 40% de integrantes de La Colifata que no están internados y que toman la radio como parte de su tratamiento.

‘La fogonera’: Hugo López.

“Yo tomo la radio y la tele como una medicina. Para mí es mucho mejor que tomar píldoras”, explica. “Es importante tener algo por lo que vivir; si no, te agarra la depresión”. La historia de Hugo también está entre lo real y lo no comprobable. “En 1978 vi cómo secuestraban a una joven saliendo de la escuela, y eso me hizo mucho mal”. Pensó durante mucho tiempo que todo había sido un sueño. “Creía que era una cosa mía, de mi cabeza; pero después, cuando hice terapia, el psicoanalista me dijo que no, que aquello había sido real. Eso me desató algo”. Poco después le dio la primera crisis y le internaron. El espacio de Hugo en La Colifata se llama La fogonera, y en él cuenta y canta historias folclóricas del campo argentino o canciones inventadas por él mismo. “Le voy a dedicar esta canción a alguien que nunca dedicó nada a nadie. Para los crueles, para los vanidosos, para los reventados, para los guerreros, para los degenerados del mundo que llevan a los pueblos al hambre, la desnutrición, la desesperación, las guerras…”.

El médico: Doctor Valle.

Le gusta decir que es médico clínico para poder curarlo todo. Desde su espacio, El mundo y la salud, hoy cuenta “lo último en ciencia médica y hospital de medicina y ciencias exactas”. “Todas las enfermedades se curan sin operar. La sangre no cura ninguna enfermedad, aunque sea del mismo factor o del mismo grupo sanguíneo; la sangre no sirve. Lo que cura las afecciones sanguíneas o hipodérmicas es el jugo de frutilla [fresa] con alcohol 0,50”. A su lado, impasible, su mujer no le deja solo ni un segundo. Como cada sábado, se ha vestido de enfermera para venir a verle. Lleva una bata blanca con una cruz roja bordada, un bolso cruzado y un sombrero blanco, bajo el que recoge su pelo canoso. Le masajea, enciende sus cigarrillos y anda agarrada a su cintura.

Corresponsal del cielo: Eber Beltrán

Cuando Alfredo Olivera conoció a Eber, éste le contó que estaba construyendo un helicóptero en la terraza del hospital. “Me enseñó hasta los planos”, recuerda. Quería volver a Bolivia, su país natal. Desde entonces retransmite desde el cielo y cuenta cómo se vive y qué se ve desde las alturas. “Arriba en el cielo tenemos muchos coches verdes, pero nos faltan helicópteros, trenes y aviones”. La historia de Eber, como la de la mayoría de colifatos, es incierta. Saben que llegó desde Bolivia con un hermano que toca en un grupo de música folclórica. Siempre cuenta historias –inventadas o no– de su país. Un colifato se dirige a Eber con un dilema: “Yo noto que hay diferencia entre la gente de acá dentro, llamada enferma de la mente, con los de fuera, llamados normales. No sé dónde está la diferencia, pero veo que la hay”. Eber le contesta: “Los de afuera y los de adentro somos iguales, seres humanos; nos tenemos que respetar y ayudar”.

De Buenos Aires a Barcelona. Los logros alcanzados por Radio La Colifata cruzaron hace tiempo las fronteras de las ondas argentinas, donde prácticamente todos los psiquiátricos ya tienen talleres de radio realizados por los propios internos. En Uruguay, Chile, México, Francia, Alemania, Italia y España existen experiencias de radios terapéuticas similares a La Colifata adaptadas a sus contextos y circunstancias. En España se pueden escuchar programas emitidos por enfermos mentales desde Málaga, País Vasco, Barcelona y Girona.

Martín Correa, comunicador argentino, hizo una tesis sobre la función terapéutica de La Colifata en Buenos Aires junto a Alfredo Olivera y años después creó Radio Nikosia junto a la antropóloga Nel.la Gonzalo, una radio similar a la argentina adaptada a la ciudad de Barcelona. Cada miércoles por la tarde, desde el 91.4 de la FM (Contrabanda FM, una radio libre gestionada por un colectivo que funciona de modo asambleario), un grupo de más de 20 personas con enfermedades mentales se reúne para hablar de la locura desde la lucidez. “En Europa no hay manicomios desde los años setenta”, explica Correa. “Los enfermos mentales viven en comunidad, pero siguen estando aislados y necesitan reintegrarse. A través de la experiencia de la radio consiguen hacerlo”. Cada programa aborda un tema distinto que los nikosianos llevan preparado y leen.

Olivera, director de La Colifata, está orgulloso de las redes y relaciones que se van creando por el mundo. “Aprendemos unos de otros, da igual que se lleve un mes o 14 años”. Además, las redes colifatas trascienden ya las ondas. El director de la radio argentina está escribiendo un libro con la historia y experiencias de La Colifata, y en 2006 se estrenará en la gran pantalla el documental La Colifata, dirigido por el argentino Carlos Larrondo y producido por Baussan Films, con música de Manu Chao.
             

Posted by HArendt in 00:47:44 | Permalink | No Comments »