Saturday, May 5, 2007

No hay tiempo que perder

París. Tres de la tarde. El metro está prácticamente vacío.
Una joven acaba de sentarse enfrente de mí. Lleva un cochecito con un
bebé precioso. El niño me sonríe. Le respondo. Una sonrisa, luego otra
y otra. Cada uno en su turno. Entre nosotros se entabla toda una
conversación; muda, pero apasionante. Algunas estaciones más tarde, la
mujer se levanta. La criatura agita la mano: “adiós”. En ese momento,
un hombre de mediana edad se acerca y pregunta en un tono afable: “¿Es
usted Glucksmann?”. “Sí” -respondo-. “Le he estado observando
-prosigue sin la menor agresividad-. ¿Cómo puede usted sonreír a un
niño y votar a Sarkozy?”.

En París, el candidato de la derecha sonríe desde los tablones
oficiales caracterizado con el bigote y el flequillo del Fürher.
“Sarko = facha”, “Sarko = Hitler”, “Sarko = Mussolini”: las pintadas
de los muros despiden un tufillo a estupidez izquierdista. Los “Sarko
= guiri” exhalan perfumes más nauseabundos.

La primera vuelta de las presidenciales ha constituido una
espléndida victoria para la democracia: el número de votantes y el
descalabro de los extremismos -empezando por el Frente Nacional- han
reconciliado a la sociedad francesa con la República. Un milagro que
preservaremos si -y solamente si- en la segunda vuelta se juega
limpio, proyecto contra proyecto, programa para cinco años contra
programa para cinco años; si -y solamente si- las votaciones del 6 de
mayo no degeneran en un atraco a mano armada referendario o en una
caza al hombre. Desde el momento en que la consigna “Todo Salvo
Sarkozy”, TSS, actúa como vínculo de una mayoría de churras y merinas,
las elecciones se desvirtúan. La acumulación de noes de izquierdas y
noes de derechas, el rechazo de los de arriba y el desdén de los de
abajo, el enfurruñamiento del centro y las imprecaciones extremistas
señalan un camino que no conduce a ninguna parte.

Si gana Ségolène Royal, tiene que ser gracias a las
convicciones que transmite y a las medidas que propone. Flaco favor le
estarían haciendo a ella y a Francia si la coronasen presidenta de
prestado, puro producto de la angustia artificial suscitada por un
Sarkozy transfigurado en espantapájaros brutal y xenófobo y respaldado
en el muro del dinero. Transformar la segunda vuelta, en la que se
trata de escoger entre dos candidatos, en un contraplebiscito para
exorcizar a uno -¡que viene el coco!- equivale a infantilizar
premeditadamente al electorado y a reemplazar la inteligencia del
debate de ideas por los rumores descerebrados y el qué dirán.

Es verdad que Sarkozy divide. Las soluciones que propone no
pueden gustar a todo el mundo. En lo que se refiere a Europa, desafío
crucial para los próximos años, pretende poner fin a la parálisis
mediante un tratado institucional mínimo ratificado en el Parlamento.
Nada de nuevas consultas populares. No se puede decir que la intención
sea precisamente demagógica. Por el contrario, Ségolène Royal anuncia
un referéndum bis aderezado con un “protocolo social”, lo que equivale
a dejar la decisión para el día del juicio final. Ni su propio
partido, ni las izquierdas europeas, ni mucho menos las derechas, ni
tampoco los 27 países de la Unión se entienden sobre semejante
proyecto. ¿Por qué esta ideología referendaria? Los diputados disponen
del tiempo y la documentación necesaria para descifrar los ampulosos
términos de los textos diplomáticos, y para eso los ha elegido el
pueblo.

Respecto a la igualdad, Sarkozy perturba a propios y extraños
con su llamada a la “discriminación positiva”, que obliga a las
autoridades políticas y económicas a frenar las desigualdades de hecho
provocadas por la pobreza, el domicilio, el apellido o el color de la
piel. Respecto a la laicidad, el candidato la violenta para salvarla.
¿Cómo? Proponiendo construir mezquitas con fondos públicos para que
los fieles de la segunda religión de Francia no sigan reuniéndose
cuasi clandestinamente en sótanos y garajes. ¿Acaso alguien prefiere
que el integrismo fermente en esos cuchitriles? ¿Acaso es mejor que
unos patrocinadores más que dudosos financien prédicas terroristas?
Respecto a los servicios públicos, Sarkozy sugiere un servicio mínimo
de transportes garantizado a partir de este mismo año mediante un
acuerdo negociado con los sindicatos o, en su defecto, mediante una
ley aprobada en el Parlamento.

Éstas y otras reformas, reclamadas desde hace lustros por una
mayoría de franceses, suscitan aprensiones y corren el riesgo de
molestar a algunos. Y es que Sarkozy inquieta. Tanto en estos asuntos
como en otros de igual importancia (energía nuclear, disuasión,
pensiones…), cuando se trata de enfrentarse a decisiones dolorosas,
Ségolène Royal contemporiza, invoca una multitud de “moratorias” y
aplaza las reformas urgentes para más tarde, o hasta nunca.

Dicen que Royal “une” mientras que Sarkozy “enfrenta”. ¿La
bella y la bestia? Henos aquíante dos métodos. ¿Cuál es más
democrático? ¿El de Sarkozy, que no retrocede ante las disensiones y
se atreve a presentar las alternativas a unos electores llamados a
decidir con conocimiento de causa, o el de Royal, que promete la
unidad a cualquier precio y promueve el inmovilismo?

Francia lleva treinta años vegetando en una burbuja
pospolítica. Sus dirigentes no quieren indisponerse con nadie,
enseguida pretenden unir a dos franceses de cada tres (Giscard
d’Estaing) o reconciliar definitivamente al país con sus
representantes (Mitterrand). La misma abulia se apoderó de Chirac, que
nunca se recuperó de aquel 82% accidental de 2002. Ségolène Royal se
inscribe en esa herencia. Su baza es la de no tomar partido entre los
defensores del sí en el referéndum sobre Europa y los que hicieron
triunfar el no, entre los que algunos tachan de “socioliberales” y los
que veneran sus viejas glorias estatistas, entre los propalestinos y
los amigos de Israel, los laicos y los simpatizantes del islam, los
atlantistas y los soberanistas, los que celebran y los que deploran
las 35 horas, los que quieren limitar la inmigración clandestina y los
que quieren regularizaciones masivas, etc. A todos los cuales se suman
en esta segunda vuelta unos centristas hasta ahora anatemizados como
“consustancialmente de derechas”. Para pescar todos esos peces,
Ségolène dice una cosa y la contraria. Trascendiendo las diferencias,
más allá de las oposiciones y los conflictos, pone a todo el mundo de
acuerdo… sobre nada.

A base de no querer ofender a nadie, el “círculo virtuoso” de
las uniones sagradas nos condena a dar vueltas en redondo. ¿Cuándo
subiremos al tren de los países europeos que han enderezado sus
economías -Dinamarca, Inglaterra, Irlanda, España…-? Hasta nuestro
socio alemán, afrontando con más decisión unas dificultades que son
también las nuestras, ha podido integrar a 17 millones de ciudadanos
pobres de la antigua RDA (los “ossis”) a partir de la caída del Muro,
mientras que Francia expulsaba del mercado de trabajo a millones de
jóvenes y no tan jóvenes. Ha llegado el tiempo de las reformas.
Habría, no obstante, que proponerlas antes de ir a votar para que las
urnas les concediesen una legitimidad democrática incuestionable.

Queda la objeción suprema: el noqueador de Le Pen es
“racista”, como demuestra su intención de crear un ministerio
infernal. En mi opinión, los verdaderos lepenistas son esos beatos de
izquierda y de centro que, sin dudar, presuponen que la única relación
posible entre identidad nacional e inmigración ha de ser la de
exclusión. ¿Por qué entender necesariamente que un ministerio de
inmigración e identidad nacional tiene que ser un ministerio de la
identidad contra la inmigración? ¿Qué les da derecho a tan
malintencionada interpretación? A Sarkozy de nada le sirve repetir que
la identidad francesa no es étnica, que la nación se ha enriquecido
sin cesar con las sucesivas oleadas de inmigrantes -de las que su
familia formó parte-, que frente a Vichy, la resistencia al nazismo
debe mucho a los republicanos españoles, a los armenios, a los
judíos… Es inútil. Un canalla inmundo acaba de saltarse la línea
continua.

A lo mejor Olivier Besancennot, François Bayrou y Ségolène
Royal necesitaban que viniese el lobo feroz para abrazarse en una
paupérrima comunión espiritual. El 6 de mayo, en la cabina electoral,
cada ciudadano escogerá entre dos papeletas, una para Royal, otra para
Sarkozy. Y no entre un sí o un no dirigidos a un fantasma. Esgrimir la
fórmula mágica “Todo Salvo Sarkozy” para abrirle las puertas del
Elíseo a Ségolène, diga lo que diga hoy y haga o no haga mañana, es lo
más parecido a una estafa. Sería como enterrar el magnífico despertar
de la primera vuelta, como reiterar el cártel del no que cortó en seco
el impulso europeo y perpetuar tres décadas de estancamiento y
debilitamiento francés. Y no tenemos cinco años que perder.

André Glucksmann es filósofo. (El País, 05/05/07).

 

Nicolas Sarkozy 

 

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El pico del Teide, a un palmo de mi nariz

De la puerta de su casa a la isla de Pascua en un suspiro. Un
vuelo por las dunas del mar de Arena, en el Sáhara, para sentirse como
Ralph Fiennes en El paciente inglés. O un largo viaje tras las huellas
de Marco Polo por la Ruta de la Seda, pero sin arriesgarse mucho.
Antes de emprender el viaje puede comprobar si le atrae este fiordo
noruego más que ese otro, si la foto del folleto es fiel a la playa
que se va a encontrar o si el hotel elegido les ha gustado a otros
turistas. ¿Cómo? Visitando las cada vez más innovadoras webs para
viajeros.

Los programas cartográficos conocidos como SIG (sistemas de
información geográfica) están hoy al alcance de cualquiera; son
gratuitos, espectaculares y fáciles de usar. La estrella de este mundo
virtual es Google Earth (http//earth.google.es), un impresionante
atlas tridimensional que -tras instalar un programa gratuito en el
ordenador- permite acercar o alejar la Tierra, sobrevolarla y explorar
ciudades y paisajes (y distinguir objetos de hasta 10 centímetros). La
cuarta versión tiene una cobertura de alta resolución del 80% de la
superficie terrestre. También se puede previsualizar una ruta entre
dos ciudades casi con tanto realismo como si se estuviese conduciendo
un coche.

Otros programas aprovechan la plataforma de Google Earth para
situar información viajera: fotografías, alojamientos, gasolineras,
tiendas, carreteras… Se puede, por ejemplo, cruzar información con
otras aplicaciones -como Wikilok (www.wikiloc.com), un trazador de
rutas con GPS, o SIGPAC (http://sigpac.mapa.es), que incluye el
registro de fincas rústicas de España-, añadir y ver comentarios sobre
un hotel o viajar en el tiempo superponiendo antiguos mapas a los
actuales. Las posibilidades son infinitas.

Panoramio (www.panoramio.com) localiza en las imágenes de
Google Earth más de 1,3 millones de fotografías de todos los rincones
del planeta, captadas por viajeros o residentes locales. Una señal
indica el lugar desde donde fue tomada cada foto. Creado en octubre de
2005 por los españoles Joaquín Cuenca y Eduardo Manchón, se ha
convertido en todo un referente con 350.000 visitas diarias. En la
misma línea que Google está Microsoft con su Virtual Earth
(www.microsoft.com/virtualearth), menos espectacular, pero con la
ventaja de no requerir que se copie ningún programa en el ordenador.

La empresa española Geovirtual (www.geovirtual.com) ha
desarrollado un software para competir con Google Earth en el terreno
de los proyectos comerciales de encargo; el programa se puede
descargar gratis de Internet, aunque sólo está operativo para zonas
concretas. Al igual que ocurre con Google Earth, sobre el terreno van
apareciendo diversas capas y señales informativas que conducen a
galerías de imágenes y contenidos turísticos. De hecho, la promoción
turística es la principal aplicación del sistema, que ya ha sido
adoptado por organismos como la Diputación Foral de Vizcaya, que
ofrece vuelos virtuales en su web.

La empresa QDQ Media, que ya contaba con callejeros
fotográficos de siete ciudades españolas, acaba de lanzar Madrid 3D,
su segundo callejero tridimensional, que puede consultarse
gratuitamente a través de la dirección www.qdq.com. El programa
permite moverse entre calles y edificios y localizar los hoteles,
restaurantes, tiendas y otros negocios en las proximidades de una
dirección concreta.

De que todo es relativo dan fe los atlas de Worldmapper
(www.worldmapper.org), donde los países y continentes se encogen o se
estiran en función de su población, nivel de riqueza, tasas de
natalidad y otros datos estadísticos.

Las webs de Michelin (www.viamichelin.es) y Campsa
(www.guiacampsa.com) combinan mapas, itinerarios y callejeros con la
información turística de sus guías en papel.

Otras, como Gutenkarte (www.gutenkarte.org), proponen maridar
geografía y literatura creando una ruta automática a partir de la
información geográfica contenida en una novela o un texto
periodístico. Se pueden seguir, por ejemplo, las aventuras de Phileas
Fogg en La vuelta al mundo en 80 días; Historia de dos ciudades, de
Dickens; El corazón de las tinieblas, de Conrad, o Las aventuras de
Huckleberry Finn, de Mark Twain, en sus mapas respectivos.

El boca a boca -”este hotel está muy bien”, “a este otro,
mejor no vayas”- funciona a través de los blogs (o weblogs, o, en
traducción libre al español, bitácora), foros y chats especializados.
Especialmente útiles son aquellos creados por los que en inglés se
conocen como travel insiders, residentes y expatriados que facilitan
información actualizada y de primera mano sobre los destinos.

Es el caso de Héctor García, alias Kirai (www.kirainet.com),
un alicantino residente en Japón que dedica varias horas al día a
mantener su bitácora y contarnos, por ejemplo, a cuánto está el kilo
de naranjas (se venden por unidades, a un euro la pieza) en Tokio, o
darnos la dirección de un restaurante ninja que acaba de descubrir en
las afueras.

Yolanda Vila y Toni Pozo, dos viajeros barceloneses, gestionan
Viatgeaddictes (www.viatgeaddictes.com), una web trilingüe (español,
catalán e inglés) con más de 100 guías y relatos on line, además de
consejos prácticos sobre los destinos y enlaces a otras direcciones
turísticas. Más de 10.000 narran sus experiencias en primera persona
en Travelblog (www.travelblog.org), una comunidad de viajeros que
tiene su equivalente en español en Viajeros (www.viajeros.com).

La primera parada de cualquier viaje es Google. En menos de un
segundo, el buscador más potente y popular de Internet le devolverá
782 millones de entradas si escribe la palabra “travel” (viaje o
viajar, en inglés), y más de 83 millones de enlaces si se limita a
escribir “viajes” en español.Ante tan abrumador volumen de
información, lo más práctico es manejarse con unas pocas páginas
conocidas y actualizadas. Se puede empezar por la web de la editorial
australiana Lonely Planet (www.lonelyplanet.com), que ofrece versiones
resumidas (en inglés) de sus prestigiosas guías de papel para viajeros
independientes, más un foro y un tablón de anuncios organizados por
temas y destinos. Entre sus novedades recientes están los documentos
sonoros gratuitos para reproductores de MP3 iPod. Si lo que se buscan
son cifras de población y datos económicos y políticos, se puede
consultarel World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia o CIA
(www.cia.gov).El portal español Webviajes.com ofrece un listado de
enlaces a las páginas de casi todas las oficinas de turismo de España,
Europa y el resto del mundo, así como a las principales centrales de
reservas hoteleras, agencias on line y webs de mayoristas.
Antesdeviajar.com incluye recomendaciones sanitarias para prevenir
problemas en las vacaciones, en especial aquellas que tienen como
destino países tropicales o con una deficiente cobertura
sanitaria.Para otras consultas sobre temas sanitarios, seguridad,
visados y embajadas se puede visitar la página de recomendaciones para
viajerosdel Ministerio Español de Asuntos Exteriores (www.mae.es) y la
web en español de la Organización Mundial de la Salud
(www.who.int/es/).Toandfromtheairport.com explica cómo llegar al
centro de las ciudades desde los principales aeropuertos del mundo (y
viceversa). Airlinequality.com es una consulta obligada para saber qué
aerolíneas han sido las más valoradas por los pasajeros, en qué
aviones se sirven los mejores menús, qué compañías tienen los mejores
programas de entretenimiento a bordo o, en el polo opuesto, cuáles han
sido incluidas en las listas negras por falta de seguridad. Y en el
apartado de curiosidades, dos webs: Sacredsites.com y Showcaves.com.

Isidoro Merino es periodista (El Viajero, 05/05/07).

 

El Teide, Tenerife (Islas Canarias)

 

Posted by HArendt in 15:51:20 | Permalink | No Comments »