Derechas e izquierdas, por fortuna, ya no son lo que fueron… En los años 30 andar sin sombrero por el barrio de Salamanca de Madrid era hacer oposiciones al apaleamiento. Y llevar el ABC bajo el brazo por el Puente de Vallecas, una provocación que podía pagarse muy cara… Prueba de que las cosas ya no son lo que eran es que ahora hay asalariados que votan por partidos de derechas; profesionales e intelectuales de renombre que votan por partidos de izquierda; inmigrantes que votan por partidos nacionalistas… Personalmente, no creo en la lucha de clases, pero haberlas, haylas, y aunque algunas cosas me parecen inexplicables, entiendo que las cosas ya no son como eran, por fortuna…
Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo fue un hombre de derechas a la europea. De esa derecha que parece no haberse asentado del todo, todavía, en España. Y fue un hombre de bien. Apenas tuvo tiempo y ocasión de dejar su impronta como gobernante, pero es que le tocaron en suerte enormes “miuras” que toreó con elegancia, sin un mal gesto: la dimisión del presidente Adolfo Suárez, el esperpéntico intento de golpe de estado de Tejero, Milans y Armada, la crisis interna y disolución de UCD… Y cuando UCD se hundió definitivamente en las elecciones de 1982, se comportó como el auténtico caballero que era. Los que le conocieron, dicen de él que era un hombre de gracia y fina ironía y de excelente buen humor, amén de una gran cultura y refinamiento personal. Aunque a los que sólo le conocimos en su faceta pública nos pareciera siempre un tanto lejano, un “marmolillo”, como le definiera con humor y cierta dosis de su afectuosa mala leche, el socialista Alfonso Guerra.
Esta misma tarde, en un gesto sin precedentes, la Casa Real ha hecho público un Mensaje de S.M. el Rey alabando la trayectoria personal y política del que fuera el segundo presidente del gobierno de la España democrática.
Creo que fue una rara avis dentro de la fauna política española que se ganó el respeto y el afecto de sus conciudadanos en momentos muy difíciles de nuestra historia política reciente. Creo que se merece con creces el reconocimiento que, tarde, como casi siempre en este país nuestro, se le dispensa hoy. Descanse en paz. (HArendt)

El presidente Leopoldo Calvo-Sotelo
“Un presidente crucial” (Editorial de El País)
Leopoldo Calvo-Sotelo supo encarnar el compromiso democrático que guió la transición. Con Leopoldo Calvo-Sotelo desaparece uno de los cinco presidentes del Gobierno que ha tenido España desde la recuperación de las libertades democráticas. Su compromiso con el régimen constitucional representa uno de los múltiples ejemplos, entre los herederos de uno y otro bando durante la Guerra Civil, de la voluntad de reconciliación que animó e hizo posible la transición. Perteneciente a una de las familias vinculadas a la reciente historia del país, desempeñó diversas responsabilidades políticas en el primer Gobierno de la Monarquía, bajo Arias-Navarro, y después en los gobiernos de la Unión de Centro Democrático, incluida la de vicepresidente para Asuntos Económicos.
Su llegada a la jefatura del Ejecutivo, en febrero de 1981, estuvo marcada por uno de los más graves episodios vividos desde el fin de la dictadura: la intentona golpista del 23-F, que se produjo, precisamente, durante la sesión de su investidura en la que solicitaba el respaldo del Congreso. Ya como presidente, comprendió la importancia de que el juicio sobre aquellos hechos se desarrollara bajo su mandato. La descomposición interna de la UCD hacía presagiar la próxima victoria electoral de los socialistas y, dada la dimensión del problema militar en aquellos años, la estabilidad e, incluso, la continuidad del sistema democrático podrían haberse visto afectadas si los golpistas hubieran comparecido ante los tribunales con Felipe González en el poder. Su decisión enviaba un claro mensaje a los poderosos sectores involucionistas del momento: el centro-derecha español estaba comprometido con la Constitución de 1978 y no consentía la intervención del Ejército en la vida política.
Pese a la brevedad de su mandato y a las dificultades políticas y económicas que tuvo que enfrentar, Calvo-Sotelo tomó decisiones cruciales en la modernización del país, como el ingreso en la OTAN y la Ley de Divorcio. La adhesión a la Alianza Atlántica fue ampliamente contestada en su momento, tanto por la opción internacional que suponía para España como por el procedimiento por el que se llevó a cabo. Con la perspectiva de un cuarto de siglo, es preciso reconocer que consiguió con esta decisión colocar al Ejército en la vía de la modernización y allanar algunas de las dificultades para el ingreso de España en la Comunidad Europea, antecedente de la actual Unión. La Ley de Divorcio, promovida por su ministro Fernández Ordóñez, fue otro gesto político cuya trascendencia conviene valorar de acuerdo con la situación del país en aquel momento.
Leopoldo Calvo-Sotelo fue un ex presidente discreto. Se mantuvo fiel a su opción política conservadora y apoyó a los gobiernos del Partido Popular. Pero sus contadas intervenciones públicas durante los años más duros de la crispación estuvieron siempre orientadas a defender su gestión, más que a alimentar la división. Como figura que participó en la transición y jefe de Gobierno en momentos difíciles, merece el reconocimiento y el tributo de todos los demócratas españoles.

El cadáver de Calvo-Sotelo llega al Congreso de los Diputados
“La muerte de Leopoldo Calvo-Sotelo. Adiós al presidente discreto”, por Fernando Garea
Leopoldo Calvo-Sotelo, segundo presidente del Gobierno de la España constitucional, falleció ayer a los 82 años en su domicilio familiar de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Con él desaparece uno de los símbolos de la Transición y uno de los hombres que forjaron las bases de la etapa democrática más larga que ha disfrutado España. Su figura, ya histórica, aúna los valores de consenso y diálogo que sirvieron para liquidar los restos del franquismo desde la moderación.
El ex presidente falleció “de forma inesperada”, afirmó uno de sus ocho hijos. La causa oficial de la muerte fue “parada cardiorrespiratoria” y según su familia no se encontraba enfermo, aunque todavía se recuperaba de las secuelas de una caída que sufrió hace varios meses. “Se le ha parado el corazón”, dijo su hijo mayor a Efe.
Nacido en Madrid el 14 de abril de 1926, tenía ocho hijos y era ingeniero de Caminos. Fue el presidente del Gobierno de menor duración de la democracia, entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, y el único no elegido tras unas elecciones generales.
A él le correspondió el difícil papel de dirigir el Gobierno en el tránsito entre la dimisión de Adolfo Suárez, en enero de 1981, y el arrollador triunfo electoral del PSOE de Felipe González en octubre de 1982. Su investidura será recordada siempre por ser la primera que precisó dos votaciones, hasta ser elegido por mayoría simple, y, sobre todo, por la intentona golpista del 23-F.
La segunda votación fue cortada por la irrupción en el hemiciclo del teniente coronel Tejero, pistola en mano. Hasta dos días después no pudo ser investido Calvo-Sotelo presidente del Gobierno. El golpe de Estado abortado en la antesala de su mandato da idea de las dificultades que hubo de afrontar desde la Presidencia del Gobierno, con una mayoría precaria de su grupo parlamentario y con su partido, UCD, roto en mil pedazos.
Las peleas internas en UCD habían forzado la dimisión de Suárez, dificultaron la presidencia de Calvo-Sotelo y terminaron en un rotundo fracaso en las generales de octubre de 1982, con Landelino Lavilla como cabeza de lista liderando los restos del naufragio de su partido.
En esos 21 meses de presidencia del Gobierno tuvo que poner en marcha el juicio contra los autores del golpe de Estado en un clima de inestabilidad política, con una parte del Ejército en ebullición y pretendiendo tutelar el futuro; con casi un centenar de asesinatos de ETA y una crisis económica galopante. Su decisión más contestada fue el ingreso de España en la OTAN, sin consenso previo, y la más polémica, la aprobación de la Ley del Divorcio. La nota característica de su actividad política fue la discreción, que le valió el estereotipo de hombre gris, desmentido por quienes le trataron en la distancia corta.
Calvo-Sotelo es el primero de los cinco presidentes del Gobierno constitucionales que fallece. Su última aparición pública se produjo el pasado 14 de febrero en una conferencia de Pedro Solbes, vicepresidente del Gobierno.
El 9 de enero había acudido a la fiesta de cumpleaños del Rey, donde compartió mesa con otros tres presidentes de la democracia: Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. El cuarto, Adolfo Suárez, no acudió por encontrarse enfermo desde hace años.
Pertenecía a una familia tradicional, ligada a la actividad pública -de la derecha tradicional a la izquierda- desde los tiempos de la República hasta el Gobierno actual, del que forma parte su sobrina Mercedes Cabrera, ministra de Educación. Estaba casado con Pilar Ibáñez-Martín, hija de un ministro de Franco.
La capilla ardiente se instalará hoy en el salón de Pasos Perdidos del Congreso para que pueda recibir el homenaje de las autoridades del Estado, encabezados por la familia real, la clase política y los ciudadanos, según el nuevo protocolo establecido en la pasada legislatura por la Mesa de la Cámara para las honras fúnebres de los ex presidentes del Gobierno.
El protocolo incluye la apertura de la Puerta de los Leones, reservada a sesiones solemnes con presencia del Rey, y honores militares en la Carrera de San Jerónimo a la llegada de los restos mortales. Será la segunda ocasión en la historia constitucional en que se instala una capilla ardiente en el Congreso. La anterior fue el pasado 27 de julio cuando falleció Gabriel Cisneros, diputado y padre de la Constitución. Calvo-Sotelo será inhumado el lunes en Ribadeo (Lugo), localidad donde pasó su juventud y a la que se desplazaba frecuentemente.
La fecha y los detalles dependen de la voluntad de la familia, con la que se pusieron ayer en contacto la Casa del Rey y La Moncloa. Por la tarde se celebró una misa privada y reservada, con presencia de la familia. También asistió el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que tiene previsto acudir hoy a la capilla ardiente.
Los Reyes y los Príncipes de Asturias transmitieron sus condolencias a la viuda y los hijos. También el actual presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se puso en contacto con la familia nada más conocerse la noticia para hacerle llegar su pésame e iniciar los preparativos de las honras fúnebres.
Zapatero remitió un telegrama a la familia en el que asegura que el ex presidente “supo defender la dignidad del Estado, la supremacía de la Constitución y la observancia estricta de la ley”. “Ganó, así, un puesto relevante en la Historia de España y, también, en la memoria de los ciudadanos”, termina.
La muerte de Calvo-Sotelo provocó ayer conmoción en instituciones y partidos, traducida en el reconocimiento general a la labor fundamental que desarrolló como presidente del Gobierno. La palabra consenso, la más repetida para caracterizar los años de la Transición, tomó de nuevo sentido ayer en la coincidencia en el elogio a su figura. Desde todas las instancias políticas se recordó su contribución en el difícil tránsito para liquidar los restos del franquismo. Así, el PSOE destacó “la labor de Calvo-Sotelo en la consolidación de nuestra democracia” y lo calificó de “referente importante de la transición democrática de nuestro país”. El PP se refirió al “profundo sentido de Estado” del ex presidente y resaltó la “extraordinaria labor” que desarrolló en la Transición.
Mariano Rajoy, presidente del PP, lo definió como “hombre de Estado” en el telegrama de condolencias que remitió a la familia, y Gaspar Llamazares (IU) aseguró que “merece la pena ser recordado por su aportación a la democracia en un momento tan difícil”. José Bono, actual presidente del Congreso y secretario de la Cámara en el mandato de Calvo-Sotelo, aseguró que “significó la tranquilidad en un tiempo de sobresaltos”.
Su sucesor en el cargo, Felipe González, que se encontraba ayer fuera de España, hizo público un comunicado en el que señala: “Fue un gran servidor del Estado, un hombre honesto que puso por encima de todo el bien común y la salvaguarda de la libertad y de la democracia, recién conquistada en nuestro país”.
Otro político que compartió con Calvo-Sotelo los años de la Transición y que sigue en activo es el actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, Alfonso Guerra, quien afirmó que la labor del ex presidente quedará “siempre ligada a aquella gran operación de desmontaje del aparato de la dictadura”.

Los reyes, el gobierno y las altas instituciones del Estado en la capilla ardiente en el Congreso
“El Congreso recibe por última vez a Calvo-Sotelo” (Agencias)
Los Reyes, que presidirán los funerales de Estado el próximo jueves, dan su último adiós al ex presidente.- El Gobierno declara tres días de luto oficial.- La capilla ardiente estará abierta hasta mañana. Los Reyes, acompañados por los Príncipes de Asturias, han visitado alrededor de las 11:00 la capilla ardiente del ex presidente Leopoldo Calvo-Sotelo, donde ya se encontraban autoridades como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, junto a su mujer, Sonsoles Espinosa y el ex presidente José María Aznar, junto a su mujer, Ana Botella, que fue recibido por un aplauso del público que se encontraba en las inmediaciones del Congreso.
La Familia Real, de luto riguroso, ha dado el pésame a la mujer y los hijos de Calvo-Sotelo. El monarca, muy emocionado, ha depositado sobre el féretro del ex presidente, cubierto por la bandera española, el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.
El Rey ha destacado hoy, tras acudir a la capilla ardiente, que “ha muerto un gran español, un gran hombre de Estado, un demócrata y una persona muy querida”. En un comunicado que ha hecho público la Casa del Rey tras el paso de la Familia Real por el Congreso, don Juan Carlos explica: “Nunca olvidaré su encomiable entrega al servicio de España durante tantos años, su impagable contribución a nuestra Transición, su labor para situar a España en el lugar que le corresponde en el mundo y su probada y permanente lealtad a la Corona”.
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha inaugurado esta mañana la capilla ardiente del ex presidente Leopoldo Calvo-Sotelo en el salón de los Pasos Perdidos, el Congreso de los Diputados, que ha abierto hoy excepcionalmente la Puerta de los Leones de la Carrera de San Jerónimo para recibir el féretro del primer presidente de la democracia fallecido.
Zapatero ha dicho del ex presidente que hoy es un día “para que la democracia llore a quien dejó mucho empeño para que vivamos en un país de libertades”. El presidente ha expresado en nombre del Gobierno, su “más profunda condolencia, pesar y homenaje” a Calvo-Sotelo. “Una democracia es grande si reconoce y homenajea a los grandes hombres”.
En representación del compañero de partido y primer presidente del Gobierno democrático, Adolfo Suárez, a la capilla ardiente ha acudido su hijo, Adolfo Suárez Illana, que ha expresado su profunda tristeza por el fallecimiento de Calvo-Sotelo, a quien ha recordado especialmente por la relación con su familia y con su padre. De él ha dicho que no le dará la noticia. “Le puedo transmitir las palabras porque sé que no lo va a entender. Y podría transmitirle la tristeza a través de los ojos, porque eso sé que lo recibe, pero me voy a ahorrar transmitirle eso”.
Otras autoridades presentes esta mañana son el presidente del PP, Mariano Rajoy, acompañado por su mujer, así como el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.
El féretro ha sido recibido y acompañado por el Ejército español, que no había vuelto al Congreso desde el intento de golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981. Al presidente del Gobierno le acompañaba su esposa y los presidentes de las dos Cámaras, José Bono y Javier Rojo, así como la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas.
Los funerales de Estado serán presididos por los Reyes y los Príncipes de Asturias el próximo jueves. Aunque el ex presidente será enterrado en Ribadeo, Lugo, un sepelio en su honor tendrá lugar en la Catedral de Madrid.
(El País, 04/05/08)

El rey saluda a la viuda del presidente Calvo-Sotelo